Con el TLC México terminó de perder su soberanía
alimenticia. Entre 1994-2000, México incrementó en casi 125% sus importaciones
de granos, oleaginosas y otro tipo de alimentos. La mayoría del arroz, del
frijol, la leche y la soya que consumimos son importados, lo cual es muy grave,
porque el país depende de otro país –de EU- para comer. Además, nos sale
carísimo y nos descapitaliza. Sólo entre 2000-2006, México gastó 60 mil
millones de dólares al importar alimentos. Por cada peso captado por la venta
de petróleo, 60 centavos fueron gastados en comprar alimentos extranjeros. El
principal alimento de los mexicanos, el maíz, es importado casi en su
totalidad: en 1983, un año antes de entrar en vigencia el TLC, importamos 500
mil toneladas métricas, y para el año 2005 importamos 7.5 millones de
toneladas, un 1,400% más. La investigadora Alicia Puyama, que llevó a cabo un
largo trabajo sobre los “Impactos e instrumentos del capítulo agropecuario del
TLC”, publicado en 2004, encontró que la pobreza en el campo ha crecido entre 2
y 3 puntos y que la “pobreza alimentaria”, la peor de todas, afecta a un tercio
de los hogares rurales.”

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